El Currículum como pieza de ataque. Decálogo para su diseño. Parte 1


No se necesita ser muy perspicaz para intuir que el armado de un buen currículo es un paso básico y por ello clave para la búsqueda laboral, un mal diseño puede significar el desplome de todo el estudio previo que realizamos para lograr su confección y en consecuencia el inmediato fracaso de la planificación que orientamos hacia nuevos rumbos laborales.

Antes de iniciar la construcción de aquel se necesita tener analizada y sintetizada toda la información que rescatamos sobre nuestras fortalezas y debilidades profesionales así como la obtenida sobre el mercado laboral al que pensamos postular. Un currículo redactado sin saber con claridad nuestra visión y misión personal así como nuestro FODA profesional es como preparar los instrumentos de vuelo antes del despegue sin tener idea del aeropuerto de destino.

Por lo mismo, gracias al estudio del mercado laboral es que uno por ejemplo, puede llegar a confeccionar entre dos a tres hojas de vida dependiendo del rubro objetivo al cual ha decidido apuntar, siendo lo más común encontrar que una de las variantes del CV sea una traducción al inglés.

Intentaré pues, ofrecer diez lineamientos para el armado de un currículo sólido que refleje la planificación detallada que hay detrás de aquel para el logro de nuestro objetivo mayor, el cual es insertarnos en una posición expectante dentro del mundo laboral para aumentar así nuestra empleabilidad.

El decálogo estará redactado desde el rol o mirada del reclutador, pues nada mejor que saber como piensa el cazador para intentar jugar a ser su presa. Me basaré entonces en las experiencias de mis primeros años formándome como psicólogo en donde me entretenía analizando cientos de currículos diarios, buscando sus debilidades o vacíos de información que limitaban el conocimiento del candidato previo a la entrevista, o reconociendo el impacto contundente de una buena y concreta redacción ante los ojos del reclutador.

Antes de empezar con las diez sugerencias debemos manejar un supuesto de base, el cual está referido a la generación, administración y mantenimiento de redes de confianza (contactos personales y laborales), tema de abril para ésta sección del blog. Un buen currículo sin una red bien administrada que lo soporte tendrá una función de tímido peón, casi inofensivo, sin embargo un currículo bien afinado disparado desde la plataforma de una sólida red de contactos puede convertirse en un avezado alfil en dirección al jaque mate. (Según conocidos estudios latinoamericanos, el 80% de los reclutamientos se originan gracias a referidos o recomendaciones de conocidos). A continuación el decálogo:

1. Consideraciones Generales

El CV debe constar de una o dos páginas como máximo, se recomienda letra Arial en tamaño 10 en negro, subiendo a 11 en los títulos. Si te molesta el Arial puedes usar Verdana pero no otra pues ahí el que se va a molestar es el reclutador quién debe analizar ocho CV por minuto y la vista sufre ante los cambios de formato. La hoja puede ser entre 80 a 100 gramos en blanco o crema claro.

2. Título: Nombre, RUT o DNI, datos de contacto y foto.

En el título o primera parte debe ir tu nombre completo (dos apellidos), la foto en el extremo superior derecho (es opcional pero recomendable) en tenida formal, los teléfonos junto a la dirección de correo y siempre tu número de cédula de identidad y en buen tamaño.

¿Por qué es clave el DNI o RUT? En la mayoría de empresas latinoamericanas el postulante es revisado por las centrales de riesgo crediticio del país así como en los registros civiles. Aquí entramos en tierra controvertida pues hacerlo no está permitido.

Ahora, ojo, lo que observan no es si uno posee deudas, pues normalmente el que busca trabajo puede contraerlas producto de estar fuera del mercado laboral, lo que se analiza aquí es la conducta crediticia a través de los años o los hábitos en las conductas de no pago. Es diferente llevar en hombros deudas impagas con centros académicos, farmacias o clínicas que con Lan Chile, Falabella o el casino de Hyatt.

A pesar del dilema ético tocado aquí, debo argumentar a través de un ejemplo la defensa de los colegas que han usado dicha técnica. Se pueden ahorrar muchos dólares de perdida a los empleadores identificando postulantes a cargos sensibles que usaban sus tarjetas de crédito por ejemplo, en casinos de juego. A veces es más práctico detectar la ludopatía por una secuencia de movimientos crediticios que por pruebas psicológicas proyectivas. Por proteger al empleador se puede estar dispuesto a jugar al filo de los dilemas éticos y legales, más aún cuando en Latinoamérica esto no está normado.

Más lejos aún, puedo advertir que hoy día el hábil reclutador indaga desde los buscadores de Internet tipo Google y Yahoo, hasta en las redes sociales virtuales como Facebook y MySpace. Así que empieza ajustando los niveles de privacidad o exposición de tus páginas en línea.

En parte 2: El Currículum como pieza de ataque. (Abril 2008)

3. Resumen curricular. 4. Antecedentes laborales. 5. Antecedentes Académicos. 6. Otros estudios. 7. Datos personales 8.Referencias laborales. 9. Intereses 10. Disponibilidad y pretensiones de renta.

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