La tentación por el cambio, el miedo a la libertad.

Aceleró, trescientos kilómetros por hora y afuera, la belleza quedaba rezagada, intangible.

La locomotora empujaba nuestra esperanza hacia un destino no programado, trescientos diez kilómetros por hora sobre campos que se extendían hasta las orillas de los mares nórdicos, ahí, donde se entrelazan los espejismos del horizonte anhelado, tan lejano desde aquí.

Monet y rojos tulipanes que empalagan de vida, terciopelos anaranjados por el atardecer convertidos en alfombras por el efecto de la velocidad. ¿Qué hace ese solitario molino entre girasoles cabizbajos? ¿Quiénes son los amenazantes parques eólicos que te rodean? Aspas que giran en reacción al viento como trabajadoras prisioneras, sincrónicas y rutinarias, fieles generadoras de esperanza renovable. Molino triste que adornas tu llanura entre ejércitos eólicos en asedio y yo sin poder saludarte, con la frente contra el vidrio, empañándolo viéndote pasar.

Galopar sin sonidos, levitando sobre los rieles, carentes de fricción. Magnetismo fuera de la realidad para el pasajero observador. Vagón que acomete sin voces ni sueños, carcelera presurización que nos aleja del paisaje tomando un nuevo reo. Un preso, es la imaginación oprimida que languidece optimista.

Van Gong no puedo oler tus campos, el vidrio ahoga, nos priva y la campiña francesa enamora con refinada maldad. Detrás de los trigales, ¿estará lo buscado?, esquiva bella deidad.

Trescientos veinte y el trote del tren armoniza con la pasividad del anochecer. Nostalgia entre aves confundidas añorando los vientos del Mar del Norte, planeo libertador, lúdico, sobre las brisas desordenadas del pradal.

El proyectil belga cruzando sus pastizales, ¿por qué no bajar en esa estación?, allá en el poblado del pasado, aquella villa extraviada de lenguas extranjeras. Iglesias de cúpulas sin protagonismo y portales con caducidad.

El ganado se alimenta entre casitas perdidas, tejados divididos por una callejuela de faroles balanceados por la ventisca. Golpeo el ventanal, las praderas de tonalidades rojizas son quebradas uniformemente por todas las variedades de verde alucinadas, cejas recostadas sobre el vitral, una gota trasparente se desliza en horizontal buscando el firmamento . ¿Es el rocío o una lágrima imitando la perspectiva del paisaje?

Baja de velocidad en los Países Bajos, el frenado monótono, sin sobresaltos recuerda la rutina, desgastante inercia, imperceptible caída. Antonello da Messina envía a tu ángel, sus alas nos lleven hacia las llanuras, ahí donde no existen amaneceres iguales, donde las voces se mezclan y las amistades regalan el vértigo que alimenta el presente.

No, una torre de alta tensión fragmenta el panorama rural ¿a qué poblados iluminarán los cables que sobrevuelan los rieles? ¿Allí se encontrará, aún estará esperando? El velocímetro disminuye, cien kilómetros por hora sin poder cambiar de rumbo, sin capacidad de virar, frustrante limitación de un tren, entregado a la voluntad y dirección de los rieles.

La zona urbana encendió el cielo de un resplandor agresivo y los peones encerraban a su propio rey, el ajedrecista caía en espiral con su fallida estrategia, ¿dónde quedaron los parques eólicos y su energía esperanzadora?

Centraal Station, rumor de ciclistas, tranvías atormentando el pavimento, poesía al borde del canal, sueños irreales en noches pacíficas. La agotadora búsqueda del pensador, paz en el laberinto, impaciencia dentro del cerco.

Imagino el molino encontrando el viento junto al ganado en el anochecer, al escritor domando la soledad y derribando la casa del árbol, allí donde el alfil libera al rey engrandeciendo los movimientos de la reina.

Tentación en los canales, oscuridad. Una barcaza ilumina el pasaje sin veredas, el sonido uniforme del motor lejano recuerda el movimiento del vagón, ¿traerá buenas noticias?, elixir, ¿botellas de pisco desde mi hogar? o la fuerza de la perseverancia, esa inagotable insistencia en el camino errado. La luz está detrás, Paris, la ciudad, a tres horas, Paris, donde mi pluma fue libertina entre puentes y riberas, lejos de los molinos, aún sin conocer las respuestas que ellos le capturan al viento. Esquivos aliados.

Lorca V
Amsterdam, 2010.



Asedio en el juncal. Parte I

Se respiraba una mezcla de brisa marina y olor a carbón recién encendido, aroma de brasas chispeantes y crepitar optimista, alegres como el cielo despejado de la noche veraniega que estaba por empezar. Las parrillas se empezaban a encender y los vecinos paulatinamente a reunir en los frondosos jardines centrales que daban orden a la arquitectura del elegante condominio privado. Risas lejanas se ahogaban entre faroles de luz amarillenta que proveían de calidez a las pequeñas callecitas del balneario, el murmullo de las conversaciones distantes eran interrumpidas por una que otra abrupta carcajada etílica, disipándose entre el viento y la humareda producida por las primeras carnes en cocción.



Era una noche de viernes, enero y con los veinte grados necesarios para poner el ánimo en ebullición. Cerca de las diez de la noche las últimas familias propietarias y algunos invitados, terminaban por ingresar en camionetas de vidrios blindados a sus playas que los acogerían un nuevo fin de semana. El pequeño carro coreano de Pericles se perdía entre los altos vehículos de doble tracción mientras intentaba ganar una posición en el atoro generado por la angosta vía que sirve de ingreso al club privado. El lento avance hacia el condominio por el carril destinado a los invitados no lo desesperada a pesar de los ochenta y cinco kilómetros de solitaria conducción desde Lima, todo lo contrario, se encontraba extasiado por lo que consideraba una real posibilidad de dar por cerrada al fin, la agotadora búsqueda de la chica de sus sueños.

- “¡Voy a la casa de la familia García-Pentattore!, la señorita Francesca me está esperando en su cumpleaños”.

Un personaje redondeado y servicial le pedía el documento de identidad en respuesta mientras acercaba su rostro a la ventana del coreano. La aglomeración de autos ya había desaparecido pues los propietarios ingresaban primero para luego registrar la documentación de los invitados. Sólo el carro de Pericles se mantenía aún al otro lado del muro que dividía lo privado de lo popular, los torreones provistos de cámaras de vigilancia, cercos eléctricos y reflectores hacían crecer en él una excitante sensación de éxito venidero ni bien cruzada la frontera elitista.

- “Por favor joven, ingrese, vaya de frente por la avenida central, tres pasajes y a la izquierda, frente a la playa. Ahora, le agradecería dejar su auto afuera”. Dijo muy educado el vigilante particular.

Estacionó debajo de un letrero olvidado entre arbustos secos y la oscuridad, “estacionamiento público”, e ingresó trotando al condominio con la vehemencia que produce la certeza, con la convicción de tener esta vez el factor azar como aliado.



Pericles González era un personaje que no obstante padecer de una vida social irrelevante era bastante apreciado por sus escasos conocidos, un afecto más incomprensible aún si agregamos que su insípida personalidad no destacaba por ninguna habilidad ni cualidad para el cultivo de la amistad. Sus cercanos, principalmente amigos de la infancia, lo definían como una persona introvertida, sin brillos, una sobriedad inclinada hacia lo discreto, absolutamente intrascendente en cualquier contexto donde le tocara interactuar. Era de esos sujetos que pasan desapercibidos, de aquellos que no llaman la atención ni por ser desubicados ni por llenar de vida las reuniones. Sin relaciones amorosas conocidas ni vivencias sobre viajes o aventuras que compartir, terminó su carrera de abogado en una universidad de medio pelo luego de ser expulsado de la Pontificia Universidad Católica por bajo desempeño. A sus 32 años y siendo auxiliar del departamento legal de un pequeño banco local, se podría afirmar con precisión que González, era el prototipo de la mediocridad en Lima.

Después de tres minutos de trote y cinco de descanso, decidió continuar pero ahora con un caminar pausado hasta llegar a la tercera callecilla. La ansiedad por el recorrido no conocido hizo que desembolsara el paquete de cervezas que llevaba balanceando, detenido y con una lata destapada se recostó en un pequeño puente sobre el riachuelo, gran acequia responsable de un centenario manglar de totoras y todo a los pies del Pacífico.

Reinició la caminata durante unos minutos hasta que logró identificar gracias al rumor que produce la acumulación de voces, la terraza frente al mar de la familia García-Pentattore. Tan sólo una vereda que servía de ciclovía en los atardeceres, dividía los altos ventanales iluminados de la casa con el inicio de las bajadas a la playa.

Los padres de Francesca no se encontrarían en el país ese fin de semana por lo que disponía de carta libre para desbordar su jardín con más de doscientos amigos e invadir sin preguntar a los rosedales vecinos. Dentro del listado de los doscientos estaba Pericles, quién tal vez por un acto de afinidad generacional o quién sabe de lástima solidaria, recibió la invitación de la joven Francesquita Garcia-Pentattore, sub gerente legal de su banco y cinco niveles jerárquicos más arriba en la estructura organizacional que él.

De improviso se paralizó frente a la terraza, cegado ante la potente luz de los reflectores que resaltan sobre los muros de sostén del ligero techo de madera que protegía del sol y la garua. Atrás, a cinco metros de su espalda, la playa de arenas gruesas y arcillosas recibían los pisotones de una docena de chicas del servicio doméstico jugando al vóley, aún con sus uniformes de trabajo y disfrutando del único horario en donde pueden ingresar a la orilla, aquella hora en que la oscuridad las ocultaba de la vista de sus patrones.

Y ahí estaba delante de él y entre los destellos de luces, ese delicioso ambiente de superficialidad al que aspiraba en silencio, los rostros de facciones europeas con mandíbulas relajadas de tanta carcajada, las sonrisas de éxito y vestimentas sofisticadas que contrastaban con su expresión pálida y camisa veraniega de retail chileno. Decidió ingresar raudo por una entrada lateral que daba a un diminuto manglar de aguas estancadas y palmeras delicadamente podadas, entre autos escandinavos estacionados en paralelo. Esquivó los carros aprovechando para peinarse con los dedos frente al espejo de uno de ellos y se dejó guiar por un circuito de antorchas que adornaban la entrada. Se movió con mayor rapidez tratando de evitar las miradas que se disparan instintivamente ante un nuevo ingreso mientras buscaba con movimientos de cabeza a la anfitriona del cumpleaños entre un centenar de personas.

No tuvo que observar demasiado entre el gentío para toparse con lo que buscaba, no a la Francesquita que parecía inaccesible como una celebridad, sino con una delgada figura que resaltaba por las traviesas miradas sobre un rostro infantil adornado de graciosas pequitas. Sus ojos verdes separados por una nariz respingada diseñada por un artista de quirófano extranjero, se fijaron en Pericles sin evadir la creciente invasión psicológica de su nuevo admirador.

Pericles no le bajo la mirada en respuesta desafiante, prendió un primer cigarrillo y partió a la barra a preparar el ataque. El objetivo estaba a la vista, buscó una botella y le apuntó nuevamente con la vista, anunciándole así, el inicio del asedio.

Lorca, Agosto 2010

Reflexión cruzando la pampa seca. Parte 1.

El ala del airbus se estiraba con violenta intermitencia de arriba hacia abajo mostrando una agilidad y flexibilidad aerodinámicas inquietantes, probablemente inspiradas en la perfección del diseño de un alcatraz en plena caída libre. El aumento en el rugir de las turbinas junto a la sensación de vacío en el estómago delataban las abruptas aceleraciones del avión. Instintivamente quise pararme rumbo al pasillo, pero pronto la aeromoza me indicaba con un veloz gesto la señal de “cinturones abrochados”, mientras que con una sensual mímica de labios decía en silenciosa y perfecta vocalización, “cruce de cordillera”.

Miré hacia atrás en busca de rostros de nerviosismo pero sólo encontré gente leyendo, conversando con tranquilidad o bebiendo algo sorteando los vaivenes de la tempestad cordillerana que amenazaba con derramar los vasos del café. Giré mi rostro hacia la religiosa sentada a mi izquierda, contigua al pasillo y percibí que no rezaba a pesar de llevar un rosario de madera enredado entre sus pálidos y vírgenes dedos, confirmándome con ello, que tan solo estábamos sumergidos en una turbulencia rutinaria.

Busqué conversación con mi compañera de asiento derecho, pero ella observaba sin expresión a través de la ventanilla a los intimidantes picos nevados. "¡Qué bárbaro!" exclamó empujando el respaldar hacia atrás, recostándose ante las inesperadas sacudidas del avión. “Mirá que pareciereeee..., que el capitán sufre de una opresión testicular” agregó con relajo. La monja empezó a rezar.

* * *

Era una mañana templada en Pudahuel, el vuelo se encontraba dentro del horario programado y sólo estábamos a la espera de los últimos pasajeros, de esos que llegan tarde a todo y sin remordimientos. Las cinco a seis filas que rodeaban mi asiento estaban copadas por una congregación religiosa, bastante silenciosa pues ninguna de ellas hablaba. Días después aprendería, que la historia de la cuidad de Córdoba, el destino de ese viaje, estaba ligado fuertemente al desarrollo de misiones religiosas en los siglos pasados.

Aún quedaba libre el asiento de mi derecha, la codiciada ventanilla por ser un día despejado y con buena visibilidad, pero mis planes de tomar posición sobre él se cortaron de improviso y con bizarra sorpresa.

“¡Disculpáme!, ¿me dejás pasar?” Preguntó con mirada somnolienta, sonriendo y mordiéndose el labio inferior con extrema coquetería.

La imagen de Kiara se encontraba muy lejos de aquella mujer argentina que deslumbró construyendo con esmerado profesionalismo, exaltadas imágenes en las memorias cómplices de los invitados a la despedida de soltero de un buen amigo meses atrás. Aquella Kiara que con sus danzas sensuales y movimientos abdominales perseverantemente ensayados gracias a la creciente demanda por sus servicios, hizo naufragar en tempestades peligrosas hasta a los más serios hombres de familia y tentar con caer en los despeñaderos del despilfarro a los solteros más mesurados en sus finanzas personales.

A diferencia de aquel recuerdo intruso me que entretuvo antes del despegue, esa mañana ella se veía vulnerable y desaliñada, con el rostro reflejando deudas de sueño y excesos de caricias falsas, de esas transaccionales, lapidariamente furtivas. La imagen de una juventud lanzada al acantilado que provocó en mí una insípida sensación de lástima, de las que se mezclan con tristeza e injusticia en busca de responsables por tantos futuros sin proyección.

Ya no era la mujer segura, fuerte y controladora que alimentada su autoestima gracias a una docena de personajes diversos, espectadores atrincherados en el anonimato que brinda el camuflaje de la oscuridad, regalándole frases de admiración con aditivos de euforia ante cada inimaginable contorsión de tórax. Había perdido su liderazgo desinhibido, como si la luz del día marchitara su talento y sesgara de a pocos, su impactante belleza exterior.

De un momento a otro, tuve claridad. Me encontraba cruzando Los Andes con dos cordobesas, una monja a mi izquierda que me observaba pero no hablaba y una mujer de la noche a mi derecha, un reo de nocturnidad, la cual irónicamente habíamos contratado para una despedida de soltero un mes atrás

* * *

“¿Se van a servir algo más?” Se acercó la aeromoza con un acento que identifiqué como familiar.
Desde mi izquierda solo recibió un susurro de Padre Nuestro y por parte de Kiara un movimiento de cabeza en señal de negativa.
“Señorita, la verdad, que otra cerveza me haría sentir bastante bien”, le dije aprovechando mi turno.
“Pero, ¡son las once de la mañana!” exclamó la pequeña morena.
“Mira Carmencita, para serle sincero, con mi país tenemos dos horas de diferencia” repliqué batiendo la lata sin contenido, observando la identificación de su uniforme.
“Efectivamente, pero en Lima son las nueve de la mañana” respondió con la lúdica complicidad de haber identificado, que también era limeño al igual que ella.
“Che, ¿pero vos estás loco? ¡te nos vas a emborrachar querido!” dijo la cordobesa entrometiéndose, invadiendo mi espacio con mirada fija, entre cerrando los párpados y pasando al mismo tiempo la lengua por su labio inferior, como gestos provenientes del purgatorio.

“Carmencita por favor, ¡la cerveza!” reclamé intentando escapar del embate, invadiendo a su vez, el espacio de la religiosa y sus votos de silencio.

Lorca, Santiago de Chile, julio 2009

Continuación, Reflexión cruzando la pampa seca. 2009.

Finanzas personales: Gestión de Gastos en zona de turbulencia.


Desde la fase más crítica de la crisis económica mundial en octubre pasado, la gran mayoría de empresas han optado por dar una mirada a sus costos u optimizar sus procesos. Antes de llegar a decisiones drásticas como reducir operaciones y por ende desvincular personal, los departamentos de administración y recursos humanos brindan su mejor aporte en épocas de crisis, apoyando en la reducción de gastos corporativos sin impactar en la calidad de vida y trabajo de los empleados.

En línea con el mundo empresarial, las personas naturales o núcleos familiares también pueden replicar dichos ejercicios de ajuste presupuestario, a nivel de las finanzas personales.
Por ser un tema vigente debido al freno de la economía, considero oportuno plantear una serie de observaciones y sugerencias para desarrollar una visión más conservadora en el manejo de la billetera personal.

Tendremos en cuenta como contexto a dichas sugerencias, el ejemplo de una persona o núcleo familiar con economía sana, entendiendo por finanzas saludables a la situación económica sin deudas (aquí no consideraremos por deuda los créditos hipotecarios), y con reservas e inversiones suficientes para vivir 6 meses ante la pérdida abrupta del flujo de ingresos (empleo).

Ante una economía personal irresponsable, pues el único consejo válido es renegociar deuda y no volver a contraer compromisos o créditos a futuro.

Optimizar el consumo actual.

Una superficial mirada a los distintos componentes de un presupuesto personal, nos lleva con claridad a tres ámbitos en donde se hace relevante un estudio de mercado o una nueva búsqueda de cotizaciones para maximizar beneficios.

1. El seguro de vida y accidentes. Consulte a su ejecutivo de cuentas. Por ejemplo, puede encontrar que tiene contratado dos seguros catastróficos, uno a través de su seguro privado y el otro como parte del plan colectivo contratado por su empresa. Cancele la cobertura catastrófica de uno, ello le dará banda de negociación para mejorar las condiciones ambulatorias y hospitalarias del mismo, lográndolo incluso, con menor inversión.

2. Temas tributarios. Estudie los aspectos relacionados con el pago de impuestos y la ley tributaria de su país. Encontrará una serie de posibilidades que le permitirán legítimamente llevar más porcentaje de dinero a su bolsillo que al del fisco. Por ejemplo, asesorarse en la declaración de los impuestos generados por las utilidades de sus inversiones en fondos mutuos y acciones, así como por los abonos en ahorros previsionales. (En el caso que estén implementados en su país)

3. Crédito Hipotecario. Ya es una tendencia marcada la caída en las tasas de interés de los créditos para vivienda debido al freno en la adquisición de estos. Esta oportunidad no es solo para los interesados en comprar un inmueble, sino implica la posibilidad de renegociar y buscar mejores condiciones a créditos obtenidos en el pasado. Negocie una nueva tasa.

Identificar y moderar fugas de capital.


1. Tarjeta de Crédito: Es el producto bancario, que al utilizarse con irresponsabilidad (o ignorancia) se convierte en el mayor responsable de fugas en el presupuesto personal.
La tarjeta de crédito debe usarse como medio práctico de pago (dinero plástico), pero nunca como línea de crédito, a menos que sea una emergencia.

2. Viajes: Reduzca la frecuencia de viajes, o escoja destinos cercanos o por último, baje una estrella al alojamiento.

3. Restaurantes: Evite salidas a comer en días laborales, afectan la digestión y el sueño, impactan en la productividad del día siguiente y claro está, inquietan la billetera. A cambio, invierta dichos espacios en deporte.

4. Ropa y Calzado: Si ha reducido los puntos anteriores y aún considera que el gasto sigue alto, frene el consumo en este rubro. Si no lo consideras necesario, pues no escatimemos en vestir bien.

La administración de las finanzas personales, en principio, se deben mover según nuestros objetivos de largo plazo, pero también, como en esta oportunidad, a la par con los contextos macroeconómicos. Ahorre, asesórese e invierta.

Deseabilidad Social ¿La trampa de lo conocido o la tentación de lo predecible?


Unas ráfagas cálidas llegadas desde el caribe amortiguaban el bullicio producido por enjambres de taxis revoloteando por Altamira. La ausencia notoria de palomas, tan comunes en nuestras plazas y la poca cantidad de niños en lúdicos griteríos, terminaban por matizar de un marco insípido, casi nostálgico a esa solitaria tarde caraqueña.

Con la cabeza inclinada hacia abajo en posición reflexiva, Matías se deshidratada en una de las antiguas banquetas que adornan la plaza Francia, buscando protección en la delgada sombra que le ofrecía ese obelisco silencioso, espigada construcción que no le respondía a sus desesperados cuestionamientos.
Manos en las orejas, sudor y la extraña sensación de haber llegado a los 30 años y de pronto, violento tropiezo de espaldas hacia el vacío. Aquella caída libre que genera vértigo en la garganta y sequedad en el amor propio por la vergüenza de saber, que se cometieron una cadena de errores que pudieron evitarse.

Matías era una víctima más de aquella jaula que atrapa a personalidades poco curiosas, con aversión a los cambios y dinamitadas de inseguridades ante lo novedoso e incluso, desconocido.
Una tentación que nos coquetea a todos hacia el encierro, aquella de seguir a lo predecible evitando así la incertidumbre que brinda forzar nuestro destino hacia la brisa que regalan los peligrosos despeñaderos del riesgo no calculado.

Esa tarde de 35 grados en la plaza, el balance de sus 30 años era para producir sollozos hasta en los más fieros espartanos. Ya acumulaba en su joven espalda a una ex esposa, de aquellas que se conocen en la época universitaria, claro está, en la misma universidad en donde los compañeros de colegio postularon también por inercia o moda. Una carrera profesional, la cual nunca generó satisfacciones personales, pues es de aquellas que uno escoge siguiendo la elección de la mayoría alrededor y no por vocación.
Y finalmente, la acidez de frustración que le producía no haber vivido fuera de su pequeño Caracas natal, automutilándose de vivenciar otras realidades, quedando relegado a una mirada del mundo parcial o regionalista.

Seguir al colectivo o al referente social que nos rodea es positivo hasta cierto límite, pues es un soporte emocional y brinda la satisfacción de necesidades básicas como la pertenencia y la fliliación al compartir desde costumbres, valores y creencias hasta la educación, barrio de residencia o sector socioeconómico.

Sin embargo, llegar a los extremos de Matías, en donde sus elecciones más importantes fueron guiadas mas por deseabilidad social que por intereses personales, podrían ser evitables. La clave estaría en reconocer conscientemente la existencia de esta fuerza, que cual gravedad, nos impone correr junto a nuestra jauría. Tener identificado dicho sesgo y buscar aminorar sus peligros abriéndonos a un agregado mayor de personas y por ende ciudades, posturas y creencias, podría ser un camino válido.

Hoy Matías no está tarde, ahora continúa disfrutando de la fauna costarricense luego de decidir ampliar su mirada y recorrer Centroamérica por tierra. Tal vez se convirtió en el zorro de la imagen de este texto, camuflado entre una jauría hipnotizada. Aparentemente, el obelisco de Altamira, le habría sugerido algo en aquel atardecer venezolano.

Gestionarse a sí mismo en el mundo laboral. Peter F.Drucker.


Peter Drucker (Austria), fue uno de los autores más influyentes en temas de liderazgo y management en el siglo pasado. En un extenso artículo publicado en la revista Harvard Business Review (enero 2005, meses antes de su fallecimiento), nos comparte su sólida postura sobre los aspectos en donde los ejecutivos deben profundizar su conocimiento sobre si mismos. El objetivo de aquello, la búsqueda de una administración personal exitosa dentro del inestable mundo organizacional.

Drucker considera como prioritarios, el ejercicio de introspección y posterior autoconocimiento dentro de las siguientes áreas del desarrollo humano.
En resumen y a modo de pregunta, estas serían:

1. ¿Cuáles son mis fortalezas en el trabajo?
2. ¿Cómo mi personalidad se ve reflejada en mi estilo de trabajo?
3. ¿Cómo aprendo?
4. ¿Cuáles son mis valores personales?
5. ¿En donde encajaría dentro de la organización?
6. ¿Cómo me relaciono?

Trabajar las fortalezas:

El autor austriaco no le otorga mayor relevancia a la identificación y trabajo de mejora sobre nuestras debilidades o aspectos en donde no somos talentosos.
Todo lo contrario, la clave estaría en potenciar nuestras armas. Esta postura es compartida por corrientes como la Indagación Apreciativa de Cooperrider, la Psicología Positiva de Seligman y recientemente el enfoque del Liderazgo Apreciativo. Todas ellas, al igual que Drucker, sostienen que los esfuerzos se deben concentrar en nuestras potencialidades, o en palabras del mismo autor
“uno no debería gastar ni el mínimo esfuerzo en mejorar áreas de baja competencia”.
El método más potente para la identificación de las fortalezas es la retroalimentación. Esta es intensamente fomentada en las empresas a través de la gestión del desempeño y consiste en buscar el feedback de nuestros jefes, compañeros y clientes internos sobre nuestro rendimiento laboral y estilos de relación, durante varias instancias anuales previamente programadas.
La información que recibimos de regreso sobre nosotros mismos es crucial para determinar las brechas entre el desempeño que deseamos y el actual.

Estilo de Trabajo:

Drucker considera que hay tantos estilos de trabajo como personas en el mundo laboral. Aconseja identificar cuales son las conductas que caracterizan nuestro desempeño laboral y que nos hacen únicos. Estas conductas no solo están relacionadas a las funciones, sino incluso a las relaciones interpersonales.
El estilo de trabajo vendría a ser la extensión de los rasgos de personalidad aplicados al mundo empresarial.

Aprendizaje:

La psicología del aprendizaje es la ciencia que durante más de medio siglo investigó e identificó los estilos cognoscitivos en que la gente adquiere y da sentido a la información del medio, en otros palabras aprende. Conocer si aprendemos a mayor velocidad y profundidad, por ejemplo observando, experimentando o tal vez leyendo o escuchando es vital antes de emprender objetivos propios en el ámbito laboral. Este conocimiento nos dará las pautas de cómo abordar las tareas o funciones que nos llevarán al cumplimiento de objetivos.

Valores:

La formación o adquisición de los valores que nos guían como individuos, se van a ir desarrollando tempranamente durante la etapa de adolescencia, periodo que los psicólogos estudian a través de las fases del desarrollo moral.
Esta estructura de valores personal debe ser compatible con las organizaciones en las que uno decide desempeñarse. Por ejemplo, una persona que está en contra del consumo de tabaco por la mortalidad que esta produce, difícilmente se sentirá cómodo trabajando en una firma tabacalera. O utilizando un ejemplo reciente, muchos de los ejecutivos que hoy trabajan en la industria farmacéutica chilena, pueden estar experimentando un dilema ético al destaparse el potencial caso de colusión que acapara las primeras planas de la prensa. Se produce un choque entre los valores de la persona y los de la organización.

Mi lugar:

Una vez que se tiene claro cuales son las fortalezas, el estilo de trabajo, la estrategia de aprendizaje predominante y los valores rectores, estamos en mejor posición para determinar cual es el lugar indicado para uno dentro de una organización.
En otras palabras, definir donde podría realizar mi mayor aporte y gracias a ello, guiar el desarrollo de mi carrera profesional. Hay que aclarar que el desarrollo profesional de las personas dentro de la empresa es responsabilidad del empleado, en donde el departamento de Recursos Humanos cumple un papel orientador y secundario, limitándose a brindar las herramientas que faciliten el crecimiento del individuo. Dado esto, un empleado que hoy no tiene claro su propio FODA laboral, está perdido en el mundo empresarial y por ende, vulnerable a los vaivenes del mercado.

Relaciones interpersonales.

El último aspecto que el autor resalta, es el nivel de inteligencia emocional o capacidad para relacionarse productivamente dentro de la empresa. Este buen nivel de relaciones, marca una clara diferencia en aspectos como el trabajo en equipo y la asertividad en las comunicaciones. Las personas poco constructivas o que no agregan valor a través de un liderazgo y compañerismo motivador, vendrían a ser el reflejo perfecto de la ausencia parcial o total de un ejercicio de introspección o reflexión periódico sobre el propio desempeño.

Drucker nos regala estas pautas, que aparentemente son del sentido común, o por lo menos en apariencia. Sin embargo, en el mundo organizacional es más común encontrarse con personas disconformes con su vida laboral que con aquellas que gracias a un buen trabajo de gestión personal se sienten poseedoras del control de su carrera profesional.

Las verdades y errores de Kiyosaki. Padre Rico Padre Pobre


Robert Kiyosaki se convierte en uno de los autores más leídos (y controvertidos) sobre finanzas personales gracias a “Padre Rico Padre Pobre” (2000, Editorial Warner Brooks), el primero de una serie de libros que buscan derribar los mitos con que los padres educan a sus hijos respecto al dinero.

La controversia generada por su planteamiento radica en la comparación entre dos miradas o posiciones respecto al dinero o la administración financiera personal. Una mentalidad característica de la clase media y otra distintiva de las clases altas. Detalla el porque en las clases medias se trabaja por dinero y en los sectores acomodados es el dinero quien trabaja para uno.

Dice: “Mientras crecía, tuve dos padres: uno era profesor muy bien formado, con un doctorado (el padre pobre) y, el otro, nunca finalizó la secundaria (padre rico). Ambos tenían visiones enfrentadas sobre el dinero. Uno decía: No puedo pagarlo, mientras que el otro preguntaba ¿cómo puedo pagarlo?"

A su juicio y en mi interpretación:

“Las personas pobres gastan cada dólar que obtienen en subsistencia, la mentalidad de la clase media utiliza su sueldo (flujo) para la obtención del crédito que le permita comprar bienes, generando deuda e intereses. En cambio, la aptitud, destreza y conocimiento sobre inteligencia financiera presentes en las personas que han logrado riqueza, utilizan el flujo para construir y alimentar una columna de activos, liquidez que es invertida. Las utilidades de esas inversiones son las que compran las casas, autos u otros bienes, a diferencia de la mentalidad de clase media, la cual se inclina instintivamente por el endeudamiento.”

En otras palabras, un profesional con mentalidad de clase media comprará un bien (auto, departamento) con el sudor de su frente (los primeros ahorros), en cambio el que desarrolló las habilidades características de la clase alta en cuando al dinero, demorará mucho más, pero adquirirá los mismos bienes con el sudor de su columna de activos (liquidez) y no de su frente. (Aquí la clave del círculo del endeudamiento de la clase media y el círculo virtuoso de las clases altas)

El planteamiento de Kiyosaki busca demostrar que la acumulación de activos no va de la mano con la cantidad de flujo o dinero que uno gane, sino con el grado de inteligencia financiera, creatividad y aptitudes emprendedoras de las personas para hacer trabajar al dinero.

“La riqueza no tiene que ver tanto con el nivel de ingresos, sino con el patrón de gastos. Hasta personas con altos ingresos pueden quebrar fácilmente. Por lo general la gente que gana la lotería, regresa al punto en el que estaban en unos años.

Error en la postura desde mi perspectiva:
Kiyosaki no tiene la menor noción sobre Motivación Humana.

Kiyosaki da por hecho que la motivación máxima del ser humano es la acumulación de riqueza. Pasó por alto desde Maslow y su elemental pirámide de necesidades, hasta Schein y las anclas de carrera. (En esta se identifican distintas motivaciones de las personas, como el desarrollo profesional, reconocimiento, poder, independencia, seguridad y estabilidad, creación e innovación, desafíos o simplemente una causa social no lucrativa).

Aciertos del planteamiento desde mi perspectiva:
Los lapidarios mitos de la clase media: El techo propio, la seguridad del trabajo estable y la confusión entre activo y pasivo.

El autor identifica patrones o estructuras mentales respecto al manejo del dinero. Considera que la mentalidad característica de la clase media comente el grave error de no saber interpretar que es un activo y un pasivo. Para ellos, comprar una casa o un auto son adquirir activos, para las clases altas en cambio, ambas son un pasivo por una razón simple, activo es todo lo que hace ingresar dinero al bolsillo. Una casa o auto sacan dinero del bolsillo (cuotas hipotecarias, impuestos, seguros) y lo más dramático, hacen perder la liquidez de las personas reemplazándola por deuda.

“Los activos producen dinero (acciones, bonos, inversiones), los pasivos se los comen (propiedades, autos, seguros, mantenimientos, impuestos, préstamos)”

“Mientras que los ricos se enfocan en incrementar sus activos, el resto se enfoca en aumentar sus ingresos. Pero los gastos y los pasivos aumentan a la par de los ingresos. La mayoría de la gente sale corriendo a comprar: bienes de consumo caros, sistemas caseros de entretenimiento, ropa y vacaciones tan pronto como pueden. En cambio, los ricos retrasan todo esto hasta que no cuentan con una cartera de activos que les asegure ingresos estables.

Agrega que la clase media es educada privilegiando la estabilidad y seguridad que brinda un trabajo fijo a largo plazo, por sobre los riesgos que implica el emprendimiento y la creatividad de los negocios.

Cuando Kiyosaki se refiere al emprendimiento por sobre la búsqueda del salario estable, no sugiere renunciar a la fuente de ingreso para ser independiente, considera que un trabajador dependiente puede seguir siéndolo sin problemas, la clave radica en como administra sus ahorros o excedentes, de tal forma que llegue el momento en que sus ingresos por inversiones igualen o superen a su salario dependiente. En pocas palabras habrá comprado su libertad financiera.

Finalmente, el autor nos brinda una serie de pautas para despertar el genio financiero de las personas:

- Elija un gran sueño ( se refiere a la visión y misión que desarrollamos en este blog)
- Utilice el poder de elegir. Ej. en vez de ver televisión estudie planificación financiera o introducción a la tributación.
- Elija sus amigos con sumo cuidado.
- Manténgase aprendiendo.
- Páguese usted mismo primero. Deje al resto para después evitando exceder los plazos acordados.
- Busca buenos asesores de finanzas personales. No consejos sino especialistas y págales bien.
- Invierta sus ahorros en activos, no en lujos para alimentar las apariencias.
- Busque inspiración en personajes que hayan logrados cosas admirables.
- Enseñe y recibirá.


Si has logrado juntar tus primeros diez mil dólares, ¿estás seguro de quererlos gastar en la cuota inicial de tu departamento propio? ¿Aún estás seguro que quieres ese auto del año? La sugerencia es invierte hoy, alquila o arrienda y usa el transporte público hasta contar con una columna de activos sobre bases sólidas.

La controversia está sobre la mesa.

La gestión personal en doce meses


Las detonaciones alentaban una catarsis generalizada y contagiosa para los miles de espectadores, el cielo del litoral resplandecía con sincrónica intermitencia desde el puerto de Valparaíso hasta los tímidos espigones que se escondían tras la irregular geografía de Con Con.

Un fogonazo agresivo iluminó la bahía seguido de un estruendo motivador, de aquellos que embravecen hasta el alma más pasiva. Los gritos provenían de toda la playa como una respuesta instintiva al zumbido de los petardos en ascenso, una masa de personas me rodeaban ovacionado el espectáculo pirotécnico más importante del continente mientras se zambullían en sus propias reflexiones, admirando el firmamento humeante que recibía el 2009.

¿Por qué motivos, deseos u objetivos le gritan al viento? ¿Qué los mueve a secar la garganta y forzar los pulmones? ¿Qué secreta victoria celebran o de cual dolorosa derrota se desahogan?

Algunos celebrarían por los logros del año que se va, brindando por la despedida de un 2008 exitoso, el balance positivo de lo hecho da para no escatimar en champaña y abrazos. Otros, miran hacia el futuro y dan la bienvenida a una nueva oportunidad de superar los proyectos pasados inconclusos, energizados por un nuevo inicio, motivados por la oportunidad de partir desde cero que nos regala el destino.

Sin importar el motivo, todos nos encontrábamos ante dos realidades en esa noche viñamarina, disfrutábamos con adrenalina de los abruptos destellos del horizonte mientras cerrábamos simbólicamente un ciclo, a la vez que iniciábamos uno nuevo sin intervalos o entre tiempos.

De la misma forma como sucede en el mundo organizacional, la gestión de uno mismo se organiza mejor por practicidad en ciclos o periodos anuales, sea que estos tengan como hito de inicio y fin el año nuevo, el cumpleaños o alguna fecha de fuerte simbolismo personal.

Estas fechas hito deben ser aprovechadas para evaluar y reflexionar sobre los proyectos y objetivos planteados doce meses atrás, verificar con objetividad las fortalezas que fueron potenciadas y las debilidades que lograron o no canalizarse hacia emociones y conductas constructivas. Es aquí donde se decide continuar por el mismo rumbo, realizar algunas modificaciones o incluso llegar a los extremos de modificar la misión de vida, pues nunca se es tarde para ello.

Como no podemos dedicar la vida a planificar, evaluar y monitorear el avance de nuestros planes y metas que nos guían a lograr nuestra visión de vida, (dado que de hacerlo podríamos reducir esa vital incertidumbre y espontaneidad que nos brinda el vivir el momento presente sin estructuras), si debemos reservar tiempo para ese necesario ejercicio de introspección en estas celebraciones de fin de año, asegurándonos así la planificación anual de los objetivos personales.

Por lo tanto, ¡no te limites a levantar la copa!, tómate el tiempo para replantear lo que no suma al proyecto de vida personal, a desafiar nuestros modelos mentales que ocultan camuflados prejuicios que nos limitan como observadores de nuestro entorno, distorsionándolo.

Estas fechas aprovéchalas para renovar el compromiso con nuestras metas y aspiraciones, para retomar la pasión y la fuerza que son necesarias en el disfrute de lo que todos tenemos como fin último: ser felices en el instante presente, en el aquí y el ahora.

Balanced Scorecard Personal


Ignacio Fernández, Psicólogo de la Universidad Católica de Chile y Magíster en Recursos Humanos por la Universidad Adolfo Ibáñez en Chile, publicó hace unas semanas en el diario La Tercera de dicho país, un artículo titulado el “Balanced Scorecard Personal”. Tomaré como referencia dicho texto en esta nueva entrada del blog pues aporta una mirada concreta del ámbito personal pero inspirada en el mundo organizacional. En otras palabras, ofrece una traducción desde una metodología de negocios hacia el terreno de la administración personal o gestión de vida.

Por considerar válido su planteamiento, haremos un resumen de dicha metodología mientras la vamos comparando con la estructura de este blog, ya que ambas hablan de lo mismo pero en diferentes términos.

El Balanced Scorecard (BSC) surgió a mediados de la década pasada, siendo sus creadores David Norton y el académico de Harvard Robert Kaplan, a quién tuve la oportunidad de conocer en Lima el año 1999.

Traducida al español como Cuadro de Mando Integral, a grandes rasgos consiste en un sistema de medición y seguimiento de resultados organizacionales desde cuatro perspectivas: la financiera, la de los clientes, los procesos y los intangibles donde se encuentra el capital humano.

El aporte de esta herramienta de negocio hoy muy utilizada y considerada uno de los avances más importantes en gestión, radica en el equilibrio que busca fomentar entre sus cuatro perspectivas. En otras palabras, el BSC traduce la estrategia corporativa en objetivos relacionados entre si desde las cuatro perspectivas, con la misión de alinear a cada funcionario de la organización con la estrategia de negocio.
A través de una señalización tipo semáforo, rojo, amarillo y verde, se logra observar un tablero con los avances, retrasos o desequilibrios de la gestión organizacional.

Fernández, lleva esta metodología de manera simple al campo de la administración personal, aportando así una mirada más objetiva al arte de llevar una vida lo más productiva o armónica posible, guiada siempre por la misión y visión que cada uno le ha otorgado a su futuro.

Propuesta para construir un Balance Scorecard Personal:

1. Definir cuales serán los ámbitos personales que evaluaré y dividirlos en dos niveles. Nuestro mundo interno y el mundo externo. Por mundo interno, Fernández se refiere a los aspectos espirituales, afectivos y de bienestar general (salud). En nuestro blog, estos equivalen a las entradas referidas al conocimiento de uno mismo. En cuando al mundo externo, se refiere al rol social, como padres, hijos, hermanos, pareja, trabajo y comunidad.

2. Determinar el porcentaje de tiempo que actualmente invierto tanto para el mundo interior como el exterior. Colocar un porcentaje para cada ámbito, por ejemplo los hijos, pareja, amigo, deporte, viajes, actividades culturales, etc.

3. Luego debemos cruzar dichos porcentajes con la distribución del tiempo que nos gustaría tener para sentirnos equilibrados. Esto nos dará brechas entre el balance (o desbalance) actual y lo esperado. Las mayores brechas deben recibir un color rojo y las menores un verde, con lo cual se da vida a un mapa de control personal.

4. Se debe trabajar en los aspectos en rojo, pues estos nos pueden indicar serios desequilibrios en nuestra agenda. Estos se pueden ver reflejados por ejemplo, en una salud precaria, distante relación con los hijos, vida de pareja insatisfactoria, estrés en el trabajo, mala imagen o reputación profesional, etc.

5. El objetivo es disminuir las brechas a través de equilibrar mejor los tiempos según lo anhelado. El cierre de brechas también se logra gracias al aprendizaje diario y la búsqueda de retroalimentación con las personas que nos rodean y forman nuestro mundo externo.

El autor de la metodología puede que exagere con llevar la vida diaria a un panel de control con luces rojas, amarillas y verdes, es verdad, pero aporta un forma bastante práctica de darnos cuenta si estamos haciendo bien las cosas en los distintos ámbitos que nos interesan. Busca el equilibrio entre los dos niveles, externo e interno, según las prioridades que cada uno les asigne.

Personalmente considero que esta herramienta de administración personal está orientada a personas que ya tienen una idea clara de sus fortalezas y del pié por cual cojean, destinada para aquellos que tienen una dirección definida y han encontrado un sentido a su vida. La debilidad de lo planteado estaría entonces, en que difícilmente una persona con un precario conocimiento de si mismo o una frágil salud mental tendrá capacidad introspectiva o de análisis interno para construir una matriz basada en su propia imagen.

Como aporte al blog rescato el ingreso de dos ámbitos de los cuales podremos escribir en adelante, el plano espiritual y el aspecto de la salud física. En sentido inverso, podríamos agregar al modelo de Fernández los roles cívicos y de las finanzas personales.

Soledad bienvenida, cuando te aleja de la rutina


Es feriado de primavera en Santiago de Chile. Me despierto gracias al canto de una docena de canarios multicolores, de cabezas verdes y rojas que se encuentran festejando desde muy temprano dando brincos en su jaula en una terraza vecina. Me alegro, pues me alertan sobre la ausencia del ruido citadino, aquel rutinario rugido de la avenida Colón y el pasó apurado de sus peatones en su ansiedad por cruzarla.

Me quedo en mi terraza por varios minutos mirando las montañas y escuchando a los canarios, no tengo nada que hacer y tampoco tengo interés por hacer nada. Los departamentos vecinos se ven vacíos desde aquí, inhabitados, tan solo un puñado de observadores del vacío al igual que yo, bebiendo algo o fumando con rostros inexpresivos.

La altura del piso ocho de mi departamento me regala una vista privilegiada del valle, la cordillera luce sin personalidad pues a esta altura del año ha perdido el nevado de sus picos, a pesar de ello mi barrio se muestra hoy con más vegetación de lo habitual por lo que decido salir a dar un paseo solitario. Dejo el reloj, el celular y mis reflexiones cotidianas en el departamento.

Me llama la atención la risa de los niños en una plaza vecina, corren detrás de un balón, se lanzan de los columpios, molestan a los perros jalándoles las orejas y el rabo, simplemente ríen despreocupados disfrutando del festín de la vida. Las empleadas domésticas que los cuidan lucen serias, fatigadas, tal vez renegando por no tener el día libre y estar trabajando en un feriado religioso. Algunos padres leen la columna financiera del diario en los banquillos aledaños, sus rostros se ven más parcos que el de las empleadas que vigilan a sus hijos en impecables mandiles azules. La crisis financiera llegará pronto pensarán. Hasta las guapas madres platinadas de los niños en los columpios parecen preocupadas detrás de esos enormes y sofisticados lentes oscuros. El contraste es enorme entre los niños y los adultos. Decido seguir caminando.

Paso la plaza y voy directo a perderme entre callecitas arboladas y residenciales mientras recuerdo mi infancia. El olor de un jazmín que le regala una sombra solidaria a su calle no puede hacerme olvidar la sensación de la brisa marina, ni la acogedora humedad de mi Lima natal. Hace calor, tengo hambre y la boca seca, recuerdo haber desayunado poco, unas aceitunas, cebollas encurtidas, un trozo de queso, un solitario pepinillo y dos dedos de vino blanco no eran suficientes para soportar los veintitantos grados primaverales.

Me detengo en una bodega y escojo mi tradicional marca de helado pero, esta vez dudo y opto por aquel sabor y combinación que nunca he probado. Voy al mostrador de las cervezas y pido la clásica cerveza valdiviana de los fines de semana, pero de pronto me veo seducido por una marca importada nueva. No me interesó su procedencia, decidí llevarla y seguir camino.

Me siento con más fuerza gracias a esa cerveza de misteriosa extranjera procedencia, pero me inquieto recordando que en Chile es un delito beber en la vía pública. Tan solo una inocente cerveza en día feriado y más aún religioso, puede alterar hasta el carabinero más flexible. La terminé bastante rápido pensando que ante más reglas debemos regirnos, más serios nos ponemos.

Aún mantenía la imagen de los niños y adultos en la plaza, ¿en que momento nos olvidamos de ser niños? me preguntaba. El sol molestaba la vista pues olvidé mis lentes, a pesar de ello me sentía más relajado, incluso más optimista que de costumbre, de seguro gracias a la rapidez en la ingesta de la cerveza ucraniana, entreteniéndome con los colores que la primavera produce en la sufrida flora santiaguina.

Mientras encuentro que todas las calles tienen nombres de navegantes históricos, desde Magallanes a Sebastián Elcano, sigo internándome en un laberinto de pasajes donde la vegetación redunda, disfrutando de ese extraño placer que produce la pérdida lúdica de dirección.
Veo un policía municipal que también se mostraba muy serio y le pregunto por instinto donde estoy. Me regala un mapa de esos para turistas sin mostrar ningún tipo de expresión. Le pregunto de que equipo es hincha pues llevo más de cinco horas sin hablar con nadie y me responde que de un equipo de segunda división o primera B. Conversé por primera vez con un municipal y también por primera vez del fútbol profesional amateur. Le di la mano y seguí sin dirección, arrojé el mapa a un tacho y continué pensando en mi alegre infancia frente al mar.

Llegué a una gran avenida, Manquehue, con lo cual me oriento nuevamente y me percato que estoy bastante lejos de mi departamento. Apoyado en el poste de un semáforo detengo un taxi y le pregunto a que distancia estoy del cruce con Colón. La verdad es que estaba lejos, pero el problema no era la distancia sino el darme cuenta que tampoco había llevado la billetera sino solo el monedero. El taxista molesto me ve con cara amargada mientras reviso mis bolsillos y sigue viaje con abrupta violencia pensando en el imbécil por el cual acaba de perder una luz verde.

Me río, pienso en los niños de la plaza, y empiezo a correr en dirección Colón como quién hace ejercicio. Ahora hay tráfico, gente, no puedo decir bocinazos porque gracias a Dios en Chile no se usa la bocina y se respetan las leyes de tránsito, las cuales tuve que venir a aprender aquí como un analfabeto al volante.

No me canso, pareciere que la cebada ucraniana tiene aditivos para deportistas. La tarde ya está avanzada iluminando la ciudad con un color anaranjado acompañado de un viento precordillerano que acaricia y envuelve. No paro de correr, una pelota de tenis desgastada cruza la pista justo por el paso peatonal desde una cancha contigua, voy detrás de ella esquivando un grifo de agua aprovechando de que en Chile se respeta el paso de cebra. Acelero el trote esta vez dándole bote a la pelota que acababa de hurtar, el cruce con Colón se ve cerca así que opto por cortar camino, pero está vez sabiendo mi ubicación.

Ya estoy cansado y mi edificio se ve a la distancia camuflado entre los árboles, nuevamente camino pero acelero al ver un perro tendido en el césped. Le jalo las orejas y corro, me persigue pero le lanzo la pelota de tenis y lo distraigo escapando de su posible venganza. Sonrío mientras nuevamente escucho a los canarios de la senil vecina, ellos aún están en fiesta.

Pienso en mi niñez y el mar mientras subo al ascensor, en él una pareja se insulta y se falta el respeto de manera hiriente. Me bajo en el piso ocho contrariado pero feliz, pensando, en que momento nos olvidamos de ser niños.

Lorca
Octubre 2008

La entrevista laboral. 20 consejos para el abordaje. Parte 4 de 4.


En parte 3 se abordó:
9. Preguntas sobre fortalezas y debilidades. 10. Preguntas sobre renta y beneficios. 11. Disponibilidad de tiempo. 12. Plantear preguntas al reclutador. 13. Agradecimientos. 14 Conducta no verbal.


15. No trates de venderte.

Para un psicólogo entrenado, es llamativo cuando un postulante sobredimensiona, magnifica o fuerza más fortalezas de las que aparentemente refleja su carrera profesional en el currículo. Si bien es cierto, venderse como un producto no significa mentir sobre antecedentes laborales y académicos, si invita al reclutador a ser más incisivo en lo que el postulante aparentemente puede estar maquillando con intenciones de camuflaje.
Recuerda que la mejor forma de venderte es hablar puntualmente de tus logros y metas obtenidos en el pasado y que estos sean demostrables. Dichas metas cumplidas debes expresarlas o traducirlas en las conductas y las habilidades que te llevaron a lograrlas.

16. El mito de las pruebas psicológicas.

Como psicólogo, la pregunta más frecuente que he recibido de amigos está relacionada a consejos o pautas para enfrentar las pruebas psicológicas de los procesos de selección.
Por supuesto que no hay respuesta para aquello. Para empezar ten en cuenta que un proceso de selección no es una prueba de ingreso a la universidad donde existen respuestas buenas y malas, y por ende aprobado o reprobado. Aquí no hay postulantes buenos o malos, sino unos más cercanos al perfil buscado y otros que aplican a otros perfiles.
Ahora apuntando directamente hacia las pruebas psicológicas, estas se dividen de manera amplia en dos grandes familias, las psicométricas y las proyectivas.

Pruebas Psicométricas. Estas están orientadas principalmente para indagar temas de personalidad e inteligencia. Normalmente son largos cuestionarios llenos de preguntas que te pueden parecer extrañas y repetitivas (personalidad) o gráficos antipáticos que obligan a pensar (inteligencia).

Pruebas Proyectivas. Tienen una base teórica en común. Ellas, a través de un estímulo neutro o ambiguo, buscan indagar sobre el mundo interior del postulante, o en lenguaje psicoanalítico, el inconsciente. Debes haber pasado por alguna de ellas, como por ejemplo las láminas con manchas de tinta, los dibujos de figuras humanas, interpretar colores o inventar historias partiendo de imágenes que te pueden parecer misteriosas.

Para ambas no hay consejo que valga más allá de responder con honestidad. Si intentas responder las psicométricas tratando de mostrar lo que crees que el perfil del cargo requiere, pues te arriesgas a invalidar la prueba, ya que estas cuentan con indicadores de consistencia que detectan cuando las respuestas han sido influenciadas por la deseabilidad social. Cuando veas que en un cuestionario se repitan las preguntas, no es un error de impresión, es una prueba que viene provista con indicadores de coherencia o mentira.

Mayor aún con las psicométricas, no puedes evitar mostrar el mundo interior. Por lo mismo recomiendo que estás pruebas sean aplicadas también a otros psicólogos.
Estos, así conozcan las pruebas, no podrán “manipular” sus respuestas. Nuestro inconsciente está expuesto y es muy difícil de orientar nuestras respuestas hacia lo que consideramos el reclutador anda buscando.
En conclusión, no le pidas a otros psicólogos consejos para “aprobar” los instrumentos psicológicos y limítate a contestar con honestidad la batería de pruebas.

17. No hables mal de colegas o antiguo empleador.

Esta demás explicar el porque, ya que la respuesta se basa en aspectos de ética profesional y sentido común. Lo que no está demás es que te lo recuerde.

18. Expresa tu interés o no en el cargo.

Algo que parece lógico pero que usualmente los postulantes no hacen, es expresar al final de la primera entrevista si están interesados en el cargo o no. Un reclutador serio está obligado a entregarte toda la información sobre el perfil buscado desde un inicio, con lo cual contarás de suficiente información para decidir seguir en el proceso o dar un paso al costado. Es un tema de practicidad y administración del tiempo para ambos.

19. Entrevistas de presión.

Te debo alertar sobre una metodología controvertida de entrevista utilizada mayormente para cargos ejecutivos o gerenciales. Esta es poco común y normalmente es realizada por entrevistadores experimentados. Se llama entrevista de presión y consiste a grandes rasgos en intentar “sacar de sus casillas” al entrevistado. Esto se busca a través de la ironía, la descalificación, un elegante sarcasmo o porque no, un avezado pero sutil menosprecio de los antecedentes del candidato. Se lleva al postulante hacia terrenos pantanosos donde podría utilizar dilemas éticos o preguntas personales incómodas para desestabilizar la mesura natural de un candidato. El objetivo es medir competencias tales como tolerancia al estrés, inteligencia emocional, creatividad, niveles de agresividad y por supuesto, asertividad.

Así que estás notificado, responde con locuacidad y humor los posibles “ataques” de un psicólogo avasallador.

20. Planifica la entrevista.

Este es el punto más importante, por lo cual nos sirve para resumir los 19 que le anteceden. El éxito de una entrevista, como todo en la vida, depende de una detallada planificación. Esta debería incluir el reunir información sobre la empresa a la cual se postula, la consultora que realizará el proceso de búsqueda si fuese el caso, datos actualizados de la industria del potencial empleador, antecedentes de los profesionales o jefaturas de las áreas a las cuales estás postulando. Antes de decidir postular a una empresa debes buscar referencias de amigos o conocidos que la puedan conocer, indagar sobre el clima laboral, beneficios, balance vida trabajo, prestigio de la marca, comunicaciones informales, mitos, etc.

No cometas el error infantil de dejar la indagación de lado pues consideras que el sólo hecho de contar sobre tu postulación a terceros, trae mala suerte.

En los procesos de selección no hay azar, depende de tu trayectoria profesional y como reflejes aquella en la escasa hora de tribuna que te otorgarán, aquellos observadores ineludibles, los psicólogos.

La batalla contra el segundero. Pautas para la Administración del Tiempo.


Para ti también debe ser frecuente escuchar un abanico de frases “clichés”, de esas pegajosas y poco creativas que solo intentan camuflar una deficiente gestión del tiempo. Algunos ejemplos son, “disculpa, pero se me hizo tarde”, “estoy a full”, “ando colapsado”, “la semana pasada estuve hasta el cuello”, “el próximo mes me nivelo”, “estamos retrasados”, “mañana lo vemos” etc.

El día tiene 24 horas, de los cuales invertimos entre 6 a 8 en dormir dependiendo la edad y hábitos sueño vigilia. Nos restan 17 de vigilia, de ese saldo invertimos la mitad en los roles laborales y el resto entre la familia y la sociedad. (Si no gozas de ese mínimo equilibrio en el balance vida trabajo, pues es buen momento de buscar otros rumbos laborales o emprender proyectos personales) Con 17 horas aproximadas disponibles, ¿Cómo es posible que nos falte el tiempo?

La respuesta está en la administración del tiempo, único bien que no podemos generar, lo cual lo convierte en el más cotizado. El reloj no se va a detener y es el encargado de recordarnos que absolutamente todo lo que se inicia, pues termina, incluidos nosotros.

Al igual que en la gestión corporativa o ámbito organizacional, la administración de las agendas personales parte desde lo global o amplio (Visión, Misión) hacia los detalles o micro (proyectos, metas, acciones).

El ejercicio propuesto líneas abajo aplica para todos los ámbitos personales y es flexible o sujeto de cambios por el natural paso de los años.

Debemos tener en cuenta que a partir de los últimos momentos de la adolescencia, uno ya se encontraría en capacidad o con la madurez básica necesaria para armar los primeros esquemas sobre administración del tiempo, esto gracias a la asesoría de orientadores vocacionales, mentores, profesores, jefes, padres o figuras representativas que nos irán acompañando a lo largo de nuestra vida.

La administración del tiempo se fracciona en 4 grandes bloques que coinciden con los espacios de tiempo a futuro. El cuarto bloque es el más trabajoso, pues corresponde desde el día a día hasta la planificación anual.

1. Largo Plazo: Proyección de Vida

Aquí debemos definir nuestras prioridades de vida, en otras palabras nuestra visión y misión personal. Dedicaremos nuestra vida, ¿a una profesión?, ¿a Dios?, ¿a la formación de una familia?, ¿al país?, ¿a las fuerzas armadas? ¿medio ambiente? o ¿una combinación de las anteriores?, y si combinamos, ¿cuál tendrá mayor relevancia? etc.

2. Mediano Plazo: Proyección entre 5 a 15 años. Planes Estratégicos

Despejada la visión de vida, se plantean los objetivos de mediano plazo. Por ejemplo, para el que dedicará su vida a la iglesia católica, los lineamientos a mediano plazo deberían ir orientados por ejemplo, a ingresar en una congregación, especializarse en estudios teológicos o inclinarse por las ciencias humanas o del comportamiento.
La persona que como visión de vida en el ámbito social es convertirse en político o velar por los asuntos de estado, le dará una buena rentabilidad invertir el tiempo en escuelas de gobernabilidad y viajes al interior de su país como al exterior.


3. Corto Plazo: Proyección entre 1 a 5 años. Direccionamiento, metas.

Aquí se ejecutan los planes estratégicos proyectados en el mediano plazo a través del armado de objetivos y metas Dichos objetivos deben estar enlazados con los dos primeros puntos. Ejemplos comunes para el corto plazo es la planificación de pasantías en el extranjero, especializaciones académicas, elección de la profesión, traer un hijo al mundo, cambios de trabajo, compra de bienes inmuebles, inversiones, etc. Como ves, todas las anteriores responden a la visión de vida y los planes estratégicos de mediano plazo. Las acciones ejecutadas en este intervalo impactarán de por vida y no hay marcha atrás.
Ejemplo; en el punto dos (Mediano Plazo) se decide especializarse en Psicoanálisis, en el punto 3 (Corto Plazo) se evalúan las escuelas de psicoanálisis y se inician los estudios.

4. Planificación: Anual, Mensual, Semanal.

Acá es donde aparecen las cartas “Gantt” u hojas de ruta, especialmente en los ámbitos laborales y financieros. En lo académico, cívico y social, los planes no son tan rígidos, sobre todo en lo social donde los factores de azar juegan demasiado. Ej. relaciones de pareja, familiares.

En este nivel toma mucho sentido el famoso método de saber priorizar nuestro día a día en tareas que consideramos urgentes “versus” las que consideramos importantes.

Para la planificación semanal y anual debemos de tener en cuenta lo siguiente:

a) Planificar separando los distintos roles, por lo menos una división básica entre lo laboral o profesional y lo familiar, social o personal.
b) Atacar siempre a los ladrones del tiempo producto de: No delegar, adquirir compromisos no relevantes, asistir a reuniones por deseabilidad social, dirigirse a donde no se quiere estar o en otras palabras, no saber decir NO.
c) Utilizar herramientas de apoyo, como el Outlook, agendas electrónicas o "Palm”, archivadores, carpetas, teléfonos avanzados.
d) Y siempre, año a año monitorear los avances de los planes estratégicos.

Si estamos bien enfocados, sabemos a donde queremos llegar y contamos con buenos asesores, nuestros esfuerzos diarios sumaran a una estrategia de vida, todo lo que reste o nos desvíe de lo que consideramos nuestro norte, es una pérdida de tiempo.

Y no olvides que armar un plan o proyecto de vida no se contrapone con la destreza de vivir el momento o la facilidad para disfrutar el aquí y ahora. Menos aún se contradice con la flexibilidad y espontaneidad que le dan ese necesario ingrediente de incertidumbre al instante presente.

VISION, OBJETIVOS Y EJES DEL BLOG.

La Tentación por la Libertad se escribe siguiendo la siguiente visión y se sustenta en los objetivos y ejes que se exponen líneas abajo.

Visión:

- Añadir un nuevo espacio de lúdica reflexión en los ámbitos personal, social, laboral, cívico y finanzas personales de manera integrada con la esencia del ser humano que vive en sociedad.

Objetivos:

- Contribuir a través de breves relatos con personajes diversos, a una mirada distinta sobre uno mismo en su relación con el vivir el ahora, la planificación de vida o la administración personal.
- Unirnos al debate sobre las estrategias personales que desplegamos a diario como afronte o respuesta a las demandas que nos impone el contexto actual en nuestro rol social.
- Alertar sobre el buen uso del potencial de adaptabilidad y flexibilidad que todos llevamos como fortalezas inherentes al ser humano.

Ejes: Una base y cinco roles como pilares

- Base Personal:

Tópicos referidos al mundo interior, proyecto de vida, autoconocimiento, motivación, valores, estructura de personalidad, crisis, autorrealización, salud mental, salud física. El sentido del trabajo, el placer de disfrutar el presente.

- Rol Social:

Referido a los roles como padre, hijo, abuelo, amigo, pareja, hermano, etc.

- Rol Laboral:

Temas relacionados a las personas y su relación con el trabajo. El rol que cumple el trabajo como objeto de realización o frustración personal. Liderazgo, desempeño, clima laboral, empleabilidad, gestión de carrera, negociación, administración del tiempo, gestión de contactos, expatriación.

- Rol Académico:

Relacionado a la orientación vocacional, elección de carrera, estudios universitarios, estudios de postgrados, pasantías, doctorados. En general, la adquisición de conocimientos como un canal de realización o búsqueda de sentido.

- Rol Cívico:

Aborda nuestros deberes ciudadanos, responsabilidad social personal, solidaridad, educación cívica, vida en comunidad y cultura general.

- Rol Financiero:

Exclusivamente levanta los temas de la administración de las finanzas personales, activos, pasivos.


Lorca. Enero 2008. Santiago de Chile

La entrevista laboral. 20 consejos para el abordaje. Parte 3 de 4.

Viene de Parte 2. Rol Laboral. Agosto 2008.

9. Las preguntas sobre tus fortalezas y debilidades.

Un reclutador o psicólogo con experiencia indagará en busca de las habilidades, conocimientos y destrezas en donde tengas mayor potencial e identificará los aspectos por donde “cojeas” sin necesidad de formularte una pregunta concreta. En pocas palabras, su técnica será imperceptible para ti gracias a esa puntería sutil o certera capacidad deductiva de un entrevistador con impecable formación.

Sin embargo, un entrevistador joven, sin experiencia, poco creativo o simplemente sin tiempo, te preguntará directamente algo similar a - ¿Dígame dos fortalezas y dos debilidades que posea?

Lo que sugiero es que respondas narrando experiencias concretas o conductas observables en donde hayas desplegado dichas fortalezas, ve al ejemplo puntual.
Cuando te refieras a las debilidades, evita el “soy muy detallista” o alguna tontería cliché parecida y responde con sinceridad cuales son los aspectos que estás trabajando para mejorar y que acciones están involucradas para lograr aquello.

Cierre

10. Las preguntas sobre el tema de la renta y beneficios.

Aquí, ¡espera! Según el esquema de entrevista, tarde o temprano te preguntarán sobre tus pretensiones de renta. Cuando esto suceda, empieza por informar sobre tu salario actual para luego plantear tus expectativas. Aconsejo que el tema de los beneficios lo plantees después, o poco antes del final de la entrevista, cuando el reclutador te de la libertad de hacer preguntas para despejar tus dudas.

11. Disponibilidad de tiempo.

Debes negociar mínimo unas tres semanas para dejar a tu antiguo empleador. Si bien es cierto, este plazo es flexible dependiendo del nivel de responsabilidad que ocupes, aquí hay un tema de profesionalismo y en teoría, también de afectos por la organización que dejas. Deberías inclinarte a darle tres semanas como mínimo a tu ex empresa, esto para que puedan distribuir las tareas e iniciar la búsqueda del reemplazo.

Recuerda que tu nuevo empleador también presionará pues le interesa cubrir la vacante cuanto antes. Debes apostar con firmeza en buscar el máximo beneficio para quienes fueron tus empleadores. Es un tema de caballerosidad y educación. Por lo mismo, evita sacar partido de esta negociación para obtener unos días de “vacaciones” entre un trabajo y otro. Esto es sinónimo de criollismo o viveza, pues son días valiosos tanto para el antiguo empleador como para el nuevo. Si no tienes la fortaleza para tolerar el estrés de un cambio de trabajo y toda la presión que ello implica, pues un mercado laboral competitivo no es un lugar adecuado para tu perfil. La sed de conquista laboral es incompatible con unos “días de descanso” antes de emprender un nuevo proyecto. Se sugiere el descanso una vez percibido que la fase de adaptación en el nuevo cargo ha finalizado. (Entre seis y diez meses)

12. Plantear preguntas al reclutador.

Al final de la entrevista, el reclutador te dará tiempo para plantear preguntas, se sugiere aquí indagar sobre los beneficios corporativos, políticas de capacitación, horarios, ubicación geográfica del lugar de trabajo, viajes, almuerzo, vestimenta y aspectos básicos de la cultura organizacional.

13. Agradecimientos.

No olvides dar la mano cuando estés de píe, esto es válido tanto para el hombre y la mujer. Evita el beso a pesar que nuestra cultura latinoamericana lo haga por instinto, esto no es adecuado para una situación formal como lo es una entrevista laboral y por supuesto atenta contra los protocolos básicos de etiqueta social. No te expongas y no salgas del formalismo a menos que la iniciativa provenga del entrevistador.
Un “muchas gracias” mirando a los ojos será suficiente. Serás acompañado de regreso a la recepción.

Consejos genéricos.

14. Conducta No verbal.

La conducta no verbal se refiere a toda la información que comunicas no relacionada a lo que expresas en la conversación. Los gestos y movimientos están incluidos aquí.
Se aconseja tener las manos sobre el escritorio, ayudándote con ellas para expresar tus ideas, sin llegar a movimientos exagerados. Los “tics”, sonrisas nerviosas, sudoración de las manos reflejada en el escritorio, miradas esquivas y rigidez en la postura son algunos de los aspectos más evidentes para el psicólogo.

En parte 4 de 4, disponible en Septiembre:
15. No trates de venderte.16. El mito de las pruebas psicológicas.17. No hables mal de colegas o antiguo empleador.18. Expresa tu interés o no en el cargo.19. Planificación de la entrevista.20. Entrevistas bajo presión.

La entrevista laboral. 20 consejos para el abordaje. Parte 2 de 4.


4. Primer contacto con el reclutador y la ruptura del hielo.
Un entrevistador con cierto criterio te ayudará a romper el hielo con naturalidad. Cuando salga a tu encuentro en la sala de espera de la consultora o área de Recursos Humanos, de seguro te preguntará cosas triviales durante el saludo, disminuyendo así tu comprensible ansiedad. Preguntas como, ¿encontraste estacionamiento? o ¿te fue difícil llegar?, te ayudarán a asimilar tu rol de entrevistado antes de ingresar a la oficina donde se realizará la entrevista.

Una vez dentro, debes esperar a que el reclutador te ofrezca tomar asiento. Esto es importante para él, pues será un ágil observador de tu conducta no verbal (gestos o movimientos). Por lo mismo, es muy probable que seas entrevistado en mesas redondas donde las ubicaciones se vuelven estratégicas como tablero de ajedrez para un observador entrenado.

Se recomienda que en estos minutos iniciales puedas hacerle comentarios para ayudarte a entrar en confianza. Por ejemplo opinar sobre el inmobiliario u objetos de la oficina, un cuadro llamativo, la vista a la cordillera o por último la efectividad del sistema de aire acondicionado.

Debes ser cauto con ello, no hagas comentarios sobre objetos personales, como fotos, trofeos o diplomas. Yo tuve una mala experiencia cuando postulé hace seis años a una minera aurífera ubicada en los Andes del norte peruano. Experimenté la poca asertividad de preguntar sobre un retrato que lucía encima del escritorio del ejecutivo que tomaría la decisión de contratación. En aquella foto aparecía una ex jefa con su pareja.

Deduciendo que era él quién aparecía en la foto, le pregunté, ¿usted es el esposo de Javiera Tortorelli, Gerente de RRHH del banco Rimac? El rostro del Subgerente de Personas cambió hacia matices naranjos.

- ¡Es la esposa de mi jefe! y como ves, ¡esta no es mi oficina! Respondió contrariado, invitándome a otra oficina. Por supuesto, nunca recibí otra llamada de aquella minera. Mi curiosidad juvenil generó una incomodad innecesaria en el reclutador, y con justa razón.

5. ¿Aceptar un vaso de agua?
Te ofrecerán café o agua, acepta de preferencia el agua. No hagas lo mismo con el ofrecimiento de dulces o “snacks” si se diera el caso, pues son intencionales.

El año 2004 nos tocó realizar varias dinámicas grupales a futuros ejecutivos de Banca Corporativa. Colocamos en el centro de la mesa varias vasijas con maní. En el transcurso de la complicada situación ficticia que habíamos desarrollado como caso, varios de los postulantes empezaron a comer el maní, tomándolo de distintas maneras. Para el equipo de observadores que participamos en la dirección de aquella recordada dinámica, fue útil como predictivo de conductas futuras ver la incompatibilidad de una persona que se atragantaba con el maní desde lo alto luciendo las amígdalas, con los modales y roce necesario que necesitaba un perfil que trataría con clientes de estrato sociocultural alto.
En resumen, no te expongas al olfato creativo del entrevistador, cuantos más años de edad tenga, más astuto será.

La Meseta. Desarrollo de la Entrevista.

6. Las preguntas sobre la experiencia. Debes de considerar que las preguntas cruciales sobre tu pasado laboral serán orientadas a conductas concretas, logros o metas puntuales. Tendrás que narrar situaciones del pasado donde serás persuadido sutilmente por el reclutador a describir, por ejemplo, tu estilo de toma de decisiones, sentimientos o reacciones. Ve preparado para ello, recuerda situaciones anteriores donde hayas podido desplegar tus competencias. Olvídate del “soy buen negociador”, “soy un jefe carismático”, o “he desarrollado un liderazgo situacional” etc. ¡No le molestes la tarde el reclutador con cosas ambiguas o subjetivas y empieza por recordar situaciones puntuales y las conductas concretas que realizaste en respuesta a ellas!

7. Las preguntas académicas. Aquí la entrevista se vuelve más distendida. Sobre los temas académicos limítate a brindar información sobre tus grados académicos y universidad de origen. Lo importante en esos minutos es aprovechar en comentar como tu formación académica influyó en tu desarrollo profesional y sobretodo personal. Sería bueno que tus vivencias académicas las puedas integrar a los aspectos más inherentes a lo humano que a lo laboral. Ojo, no olvides los temas de las actualizaciones en el exterior o en tu país de origen y el manejo del inglés u otro idioma adicional.

8. Las preguntas personales. No te incomodes ni te ofendas por preguntas personales, con la excepción de las relacionadas a tu religión, tendencias políticas o sexualidad. Restando los tres casos anteriores, que no deberían aparecer como parte de la batería de preguntas, debes entender que estamos en Latinoamérica y son validas las preguntas relacionadas a tus pasatiempos, membresías, viajes, estado civil, composición familiar, etc. El reclutador no las hace por curioso o porque quiere invitarte a salir, sino por la valiosa información que da sobre tus hábitos, contactos personales, bagaje cultural o simplemente estilo de vida.

Hace más de cuatro años participé en el proceso de selección para el cargo de Oficial de Cumplimiento, puesto relacionado a la prevención de lavado de activos.
Teníamos al candidato ideal desde el punto de vista del perfil de competencias, pero algo no cuadraba, una sospecha originada por indagar en los temas personales.
La sospecha era tan inquietante que decidí hacer algo que bordeaba la barrera de lo ético, pero buscar aclarar esa duda era más fuerte que enfrentarme al dilema ético.

El postulante final era cliente de nuestra institución financiera, así que solicité “por lo bajo” a un amigo ejecutivo, el estado de la tarjeta de crédito del personaje. Sin estar endeudado, aparecía un giro diario en un conocido casino de juegos. ¡Un oficial de cumplimiento ludópata, no gracias! Nunca revelé el porqué del abrupto cambio en no postularlo como candidato #1 en nuestra terna habitual.

Parte 3 disponible a fines de Agosto. Incluye: Conducta no verbal. Mito de las pruebas psicológicas. No hablar mal de antiguos empleadores. No trates de venderte. Cuando tocar el tema de la renta y beneficios. Cuando plantear preguntas al reclutador. La decisión de seguir o no en el proceso. Hablar de las debilidades. Agradecimientos.

La entrevista laboral. 20 consejos para el abordaje. Parte 1 de 4.


Para conseguir buenas posibilidades en el afronte de la entrevista laboral, se aconseja dar por realizados tres supuestos de base o un trío de pasos obligatorios para tentar como mínimo, seguir con vida en un proceso de selección complejo.

a) Hemos dado por finalizado nuestro propio análisis de las fortalezas, debilidades, oportunidades y amenazas (FODA) en el plano laboral.
b) Dimos por concluido un detallado estudio del mercado o industria en la cual pensamos postular.
c) Las conclusiones obtenidas en el punto a y b se ven reflejadas en un diseño de CV bastante agresivo o competitivo. (Ver entrada: “C. Rol Laboral.: El CV como pieza de ataque. Decálogo para su diseño. Marzo 2008)

Además de tener aclarados y realizados estos tres puntos, no debes olvidar la característica principal del contexto en que se realiza una entrevista laboral:

La desigualdad entre el rol de entrevistador y postulante:

Esta inequidad se da por el acceso que posee el reclutador a la información de tu perfil antes de la entrevista. El seleccionador ya cuenta, al momento de la reunión, con un buen nivel de datos sobre tus aspectos cognoscitivos, inteligencia emocional y rasgos de personalidad gracias a las pruebas psicológicas que se aplicaron previamente. Por ende el reclutador ya sabe lo que busca, teniendo un esquema sobre el orden de indagación o aspectos en los cuales apuntará la mayor cantidad de preguntas. En pocas palabras, la entrevista siempre contará con una estructura flexible que variará dependiendo el perfil del postulante en combinación con el perfil del cargo buscado.

Dado aquel natural contexto de desigualdad reclutador – postulante descrito, solo tenemos una opción, limitarnos a responder con honestidad, en posición de cautela o de sutil alerta evitando poner en jaque el rol conductor del seleccionador.
A pesar de esta necesaria posición de apertura y transparencia, es muy oportuno tener a la mano una serie de consejos que pueden serle útiles para terminar con éxito las primeras etapas de un proceso de selección.

Por lo mismo, expongo 20 consejos tanto desde la mirada del reclutador como la del postulante, en las tres fases que he dividido con fines didácticos la entrevista laboral: La Apertura, la meseta y el cierre. Espero que le sirva alguno. A continuación los tres primeros.

Apertura:

1. Puntualidad. Llega unos diez minutos antes de la hora pactada a la recepción de la empresa o consultora. Para ello siempre deja un tiempo adicional por imprevistos, ejemplo, no conseguir estacionamiento. El aspecto de la puntualidad es tan relevante que llegar atrasado te puede costar el éxito del proceso por ser una falta de respeto grave. Si te encuentras en una situación de urgencia por la cual llegarás atrasado, debes llamar y avisar de la tardanza.

2. La vestimenta. Recuerda que la entrevista es una reunión de negocios, por lo cual debes escoger lo mejor que tengas disponible en el armario. Para los hombres terno o traje de preferencia en negro o azul oscuro, elegir corbatas formales que eviten colores agresivos como el rojo o el amarillo, así como lucir siempre un calzado impecable.
Para la mujer se recomienda extremada sobriedad a menos que esté postulando a una agencia de modelos.
En mis dos años como seleccionador, tuve la oportunidad de entrevistar a cerca de 50 postulantes por semana, muchos de ellos para cargos de atención al público donde el perfil se inclina más hacia el género femenino. En más de una oportunidad pasé apremios por la sugerente vestimenta de algunas avezadas postulantes. Más allá de la natural desconcentración y la perdida en la conducción de la entrevista, ninguna de ellas pasó la primera fase, pues el perfil de nuestro banco en Lima era bastante conservador.
Ciertamente lograron alegrarme el día y el de mis compañeros de oficina que rondaban ante el inusual espectáculo, pero no cumplieron con el objetivo que buscaban, incorporarse a la organización.

3. Nervios excesivos: las manos húmedas y temblorosas. Es normal y positivo tener cierto grado de ansiedad, lo que no es usual es la llamativa sudoración o los temblores en las manos o en la voz. De ser este tu caso, te recomiendo la respiración profunda, consciente y sincronizada durante los minutos de espera, esto ayudará a relajarte.
No es lo ideal que el reclutador se encuentre con un tipo excesivamente nervioso, si el cargo al cual postula implica tener desarrollados la tolerancia al estrés, flexibilidad y manejo de la presión, pues hasta ahí llegaste gracias a la mano húmeda.

En parte 2. La Meseta y el cierre de la entrevista laboral. Fines de Julio 2008.